Reconocimiento de la Inmanencia: La oración comienza al comprender que no hay separación entre tu consciencia y el Ser Absoluto; orar es afirmar desde tu interior: “Porque Tú Eres, soy, porque Soy, todo es manifiesto”.
La Oración como Estado de Flujo: Al ser tú mismo una manifestación de la Fuente en constante recreación (en estado de flujo), la verdadera “oración” es la consciencia de esta auto-manifestación constante, eliminando la ilusión de un “Reino de Dios” lejano o externo.
El Dharma como Acción Pura: La armonía con el Todo no se alcanza mediante súplicas, sino mediante el cumplimiento fiel, estricto y responsable de tu propio Sagrado Dharma. La oración efectiva es la Acción Correcta.
La Responsabilidad sobre la Gracia: No existe el regalo automático ni el perdón gratuito. El “pan de cada día” y la liberación de consecuencias dependen del mérito, la virtud y la asunción total de la propia vida.
La Anulación del Karma: El verdadero arrepentimiento no es un ruego, sino la reparación del mal perpetrado y la disciplina moral necesaria para no repetir pensamientos, deseos o acciones incorrectas. Solo así se rompe el ciclo de las consecuencias (el Karma).
La Libertad y la Esclavitud: Somos libres para elegir nuestra acción, pero esclavos de sus consecuencias. La oración, por tanto, es el ejercicio de la autodisciplina moral para evitar las tentaciones y mantenerse en el camino correcto, ya que ningún poder externo puede liberarnos de lo que nosotros mismos hemos sembrado.
En síntesis, orar es ser coherente con el Ser. Es la práctica de la responsabilidad absoluta: dejar de buscar afuera lo que es la esencia misma de tu propia existencia colapsada en la materia y, desde esa posición, actuar con la rectitud que el Dharma exige para mantener el flujo de la vida en armonía con el Todo.
Si pones a la Existencia Pura, al Ser Absoluto inmanente, al que llamas afectuosamente Dios, en el Cielo espiritual, creas en tu interior distancia entre tu Fuente y tú, creas separación y no unión, y donde hay dualidad, hay sujeto-objeto, hay contradicción, bueno malo, consecuencias.
La Fuente de toda existencia, la esencia del Ser Primordial autoexistente está en Todo y en nada en particular. Si afirmas que está en el Cielo, afirmas que existen dimensiones del tiempo y espacio no habitadas por lo Absoluto, lo cual es imposible lógicamente. El derivado de dimensiones por fuera de la autoexistencia Absoluta es que tú eres sólo ilusión, ni siquiera existes en forma inherente. Para existir nunca puedes estar separado ni aislado de la Fuente.
Debes sostener en tu interior “Porque Tú Eres, soy, porque Soy, todo es manifiesto”. ¿Por qué es esto así? porque tú eres la autoexistencia de lo Absoluto colapsada en la materia en la dimensión 3d, sostenida por la 4D, y descendiendo de la 5D atemporal.
¿Qué eres mientras migras por el Samsara? Nada y sin embargo eres y eres porque la Fuente se automanifiesta como Acción pura constante, lo que imaginan por Dios Padre, que recrea el universo en forma sostenida constante, todo está siendo recreado de instante en instante, todo esta en estado de flujo. Tu tambien eres un flujo colapsado de autoconciencia autoreflejada del Ser Absoluto.
No existe un Reino de Dios separado y aislado de tu propia connciencia, pensamientos y estado de paz plena. La armonía con el Todo solo es posible mediante el cumplimiento fiel y estricto del propio Sagrado Dharma.
Nada es gratis. no hay un reino que se regale en automático en ningún lugar de todo el universo que es, que fue y que será. Y así con todos los universos posibles.
El pan de cada día depende del fruto de nuestras correctas acciones y asumir la propia vida con resposnabildiad, virtud y mérito.
No hay perdón gratuito, no se acepta el perdón tardío cuando ya se presentan las consecuencias de lso actos incorrectos y para que exista perdón, debe haber arrepentimiento real, consistente en no repetir la acción o, pensamiento, intención, o deseo incorrectos, y reparación del mal perpetrado. Sólo así Karma queda anulado y las consecuencias no se derraman sobre la cabeza del infractor.
Solamente con autodiciplina moral se evitan y alejan de uno mismo todas la tentaciones para abandonar el camino correcto. No existe ningún poder externo que pueda liberarnos de las consecuencias de nuestras acciones, siempre somos libres de elegir nuestras acciones y el curso de las mismas, pero siempre somos esclavos de sus consecuencias. Esto es así aquí ahora y dese el principio y fin de todos los tiempos.



