por qué las multinacionales se fueron y el Estado nunca supo realmente por qué**

Por Roberto Guillermo Gomes

CEO & Arquitecto de Sistemas Económicos en Red

Durante décadas, el análisis económico de países como Argentina se apoyó casi exclusivamente en dos figuras:
el economista académico y el ministro de Economía.

Ambos cumplen un rol importante, pero ninguno ocupa la posición que mejor diagnostica la realidad económica viva de un país:
la empresa operativa integrada al territorio.

Y ahí estuvo —y sigue estando— el error sistémico.


La empresa integrada como sensor económico real

Una empresa que opera en un país no observa la economía desde estadísticas retrasadas.
La vive en tiempo real.

Antes que cualquier indicador oficial, una empresa integrada detecta:

  • caída o mutación del consumo real
  • cambios en hábitos de compra
  • ruptura de cadenas de pago
  • fricciones regulatorias concretas
  • desbalances impositivos asimétricos
  • ineficiencias logísticas territoriales
  • pérdida de previsibilidad operativa

Todo eso ocurre mucho antes de que impacte en el PBI, la inflación o el empleo formal.

En términos sistémicos, una empresa integrada es un sensor económico de alta precisión.


El punto ciego del sistema: cuando el sensor se apaga

¿Qué ocurre cuando una multinacional decide:

  • reducir operaciones,
  • congelar inversiones,
  • migrar,
  • o directamente retirarse?

Ocurre algo crítico:

La información vital nunca llega al Poder Ejecutivo.

La decisión se toma:

  • internamente,
  • por manual financiero,
  • sin obligación estructural de explicar causas reales,
  • sin canal de feedback sistémico.

El Estado solo recibe el efecto final:

  • cierre,
  • despidos,
  • caída de recaudación.

Pero no recibe el diagnóstico fino previo.

El sensor se apaga.
Y el sistema queda ciego.


Por qué economistas y ministros no pueden ver lo mismo

No por incapacidad, sino por posición estructural.

El análisis macroeconómico trabaja con:

  • datos agregados,
  • promedios,
  • series históricas,
  • indicadores ya consolidados.

Eso es información válida, pero llega tarde.

Cuando una empresa ya se fue, el daño ya ocurrió.
La política económica reacciona sobre consecuencias, no sobre causas.


El error sistémico, formulado con precisión

El problema no fue que las multinacionales se marcharan.

El problema fue que el sistema nunca las integró como parte del diagnóstico económico nacional.

Nunca se diseñó:

  • un canal estructural de escucha,
  • un sistema de alerta temprana,
  • una lógica de cooperación adaptativa,
  • un mecanismo para intervenir antes del colapso.

Las empresas fueron tratadas como:

  • contribuyentes,
  • empleadores,
  • o sujetos a regular,

pero nunca como sensores cooperantes del sistema económico.


Retirada vs. adaptación: dos lógicas opuestas

Ante caída de cash flow, muchas multinacionales optaron por:

  • cancelar,
  • retirarse,
  • proteger balance global.

Eso no es maldad ni ideología.
Es manual financiero defensivo.

Pero en economías complejas y volátiles, esa lógica es frágil.

La alternativa —nunca implementada a escala— era otra:

  • analizar la falla,
  • cooperar con el territorio,
  • rediseñar la operación,
  • adaptarse colectivamente.

Eso exige integración real, no operación en enclave.


Empresa vs. organismo económico

Ahí aparece la diferencia clave:

Empresa tradicionalSistema integrado
Opera aisladaOpera en red
Maximiza cash flow inmediatoOptimiza viabilidad sistémica
Se retira ante crisisSe reconfigura en crisis
Pierde información al fallarAprende de la falla
Es frágilEs antifrágil

Las multinacionales que se fueron no fracasaron por Argentina.
Fracasaron por no saber operar en sistemas complejos.

Y hoy, ese tipo de sistema es la norma global, no la excepción.


La lección estratégica (no ideológica)

El mundo que viene es:

  • volátil,
  • interdependiente,
  • territorialmente sensible,
  • sistémicamente complejo.

En ese mundo, ningún país puede darse el lujo de:

  • apagar sensores,
  • perder información crítica,
  • reaccionar tarde.

La economía del futuro no se gobierna solo con ministros y papers.
Se gobierna con redes operativas que informan, alertan y cooperan.


Conclusión

Cuando una empresa integrada se va, no solo se pierde inversión.
Se pierde información vital.

Ese fue el error sistémico.

Corregirlo no requiere más ideología,
sino mejor diseño organizacional.

Las economías que sobrevivan no serán las más ortodoxas ni las más liberales,
sino las que logren integrar empresas, territorio y gobernanza en sistemas vivos y antifrágiles.

By RG

https://www.linkedin.com/in/roberto--guillermo-gomes/

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